El Buen Divorcio.

Normalmente os suelo hablar aquí de los parámetros en los que, conforme a la ley y la jurisprudencia, se suelen mover nuestros Juzgados y Tribunales a la hora de decidir en relación a pensiones alimenticias, compensatorias, uso de la vivienda familiar y regímenes de guarda y custodia de los hijos comunes.

Siempre es mejor solucionar las cosas mediante un procedimiento de mutuo acuerdo aunque tampoco tiene porqué resultar extremadamente traumático acudir a un procedimiento contencioso para solucionar algunos asuntos. A veces no es posible llegar a un punto de encuentro por muy diferentes circunstancias.

Lo que si tengo claro y considero más importante, es que la idea y la filosofía con la que deberían actuar en todo momento ambas partes debería ser la búsqueda del bien común entendiendo la familia como una unidad de destino. Todos sus miembros van en el mismo barco y si uno no navega cómodo, esa incomodidad va a acabar afectando al resto.

Debe prevalecer el reparto equitativo y proporcional de los gastos. El progenitor que cuente con más poder adquisitivo tiene que ser el que contribuya en mayor medida a la manutención de los hijos y, en su caso, el que abone la pensión compensatoria a su ex. Si el pastel está mal repartido y se presiona hasta la extenuación a uno de los cónyuges/progenitores llegando hasta su ahogo económico, aumentará su tensión general cotidiana y ello en nada contribuirá al bienestar general del conjunto.

Tampoco será O.k. dejar de trabajar o de buscar trabajo con el fin de cobrar una pensión compensatoria. No será lo mejor ni para el conjunto de la familia ni para esa propia persona. Ni esconder o ocultar ingresos o pedir al jefe que me abone parte del sueldo en “b” para pagar menos pensión alimenticia a los niños, por no hablar del boicot a las diferentes formas de guarda y custodia de los menores con el fin de forzar el cambio a la forma que más me interese, o hablar mal a los niños de su otro progenitor con quien sabe que fines.

Huidas hacia delante que no conducen a ningún sitio. Está bien que uno defienda sus derechos e intereses y busque soluciones ajustadas, equilibradas y de sentido común a la salida de su relación de pareja. Pero deberíamos marcarnos unas líneas rojas que no deberíamos traspasar. No debe valer todo.

 

 

Una respuesta
  1. 26 enero, 2017

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