Que decir de los hijos ante una ruptura que no hayamos oído mil veces. Que son la parte más débil, el interés más preciado a proteger, etc… La mayoría de comportamientos y conductas recomendadas son de manual y de sentido común. Pero cuando llega el momento, sea por el motivo que sea, se acostumbran a repetir los errores.
En los siguientes diez puntos, y bajo el convencimiento de que los abogados tenemos también la obligación de hacer pedagogía, intento lanzar una serie de pautas que puedan servir para facilitar el día a día de los más pequeños en esos complicados momentos. Son las siguientes:
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Repertorio de jurisprudencia clasificado por materias.
Análisis específico del Codi Civil de Catalunya y del Derecho común.
…. y más cosas que te cuento en el enlace de abajo.
1. Que los menores nunca deben ser considerados demasiado pequeños para darles una explicación clara sobre la separación de sus padres.
Los niños con edad suficiente para reconocer la existencia diferenciada de ambos padres, deben recibir información sobre la separación.
2. Que debe dejarse claro a los menores que la ruptura es entre los padres, y no de los padres con ellos.
De esta forma debe intentarse mitigar y/o suavizar el miedo universal a que si los padres se separan entre ellos, puedan llegar también a separarse de sus hijos.
3. Que no se debe atribuir nunca la culpa de la ruptura a ninguno de los dos progenitores. Ni de forma directa ni indirecta.
Es algo de vital importancia para los menores dado que les permite no tener que tomar partido por ninguno de los dos, ni etiquetar a uno como bueno y al otro como malo (Casi imposible de lograr).
4. Que debe dejarse claro a los menores que la ruptura es definitiva. Es decir, que es una decisión meditada, firme e irreversible.
Los hijos deben tener claro que no pueden hacer nada para que sus padres vuelvan a estar juntos.
5. Que los progenitores deben explicar claramente a los menores que va a pasar a partir de ese momento. Como se va a organizar su vida.
La forma de hacerlo será distinta según la edad, comprensión y madurez de cada niño, pero debe hacerse de forma clara y concisa, y nunca debe intentarse que los hijos no se enteren de lo que está pasando, mentirles o actuar evasivamente en relación al asunto.
6. Que no se debe dejar nunca en manos de los menores decisiones que desbordan sus posibilidades y que son responsabilidad, única y exclusivamente, de los adultos a su cuidado.
Decisiones como la elección de la madre o el padre con el que van a convivir, o el tiempo a pasar con cada progenitor con el que no convivan habitualmente, no deben ser tomadas por ellos.
7. Que no debe comprometerse u obligar a los menores nunca a tener que tomar parte, defender o infravalorar la importancia de cualquiera de sus progenitores.
8. Que los menores tienen el derecho a disfrutar de la compañía de cada uno de sus progenitores, al margen de si contribuyen o no económicamente a sus necesidades.
9. Que los menores tienen derecho a disponer de un espacio personal en casa de cada uno de sus progenitores.
10. Que los menores tienen derecho a desarrollar y mantener relaciones con otros adultos (familiares, nueva pareja, etc…), mientras estas no interfieran o reemplacen la relación con sus padres.