No es una buena forma de iniciar una relación hacerlo con la filosofía de que esa persona me haga feliz. Ya sé que puede chirriar de inicio la entrada del post pero tengo el pleno convencimiento de ello.
Y es que es muy habitual escuchar eso de “encontrar a alguien que me haga feliz”. Me parece que es poner demasiado peso en el otro para sacudirse uno las pulgas de la propia responsabilidad que tiene de tirar su vida adelante. Lo mismo vale para eso de “alguien que me haga reir”, “con quien me lo pase bien”, “que me divierta”, “que no me aburra”, …
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Creo que la relación de pareja debe ser un encuentro honesto entre dos personas con la finalidad de compartir, pactar, transigir, cooperar, colaborar, etc… pero no una forma de poner en manos del otro el destino y la suerte de todo un futuro. Se sigue siendo autónomo a pesar de tener pareja, y malo si se pierde eso de vista.
Una pareja no debe ser un parche a un mal momento, ni una tirita a una herida que sangra o una solución de emergencia, o a la desesperada, contra la temida soledad. Tampoco un remedio al tedio o al aburrimiento que seguro esconden causas más profundas.
Es cuando uno se encuentra bien, cómodo consigo mismo y feliz, cuando está más capacitado para ser honesto tanto con él mismo como con el que pueda venir. Será el momento de mayor libertad y el más adecuado para decidir y dar el paso de compartir con otro, y no de entregar a nadie la responsabilidad de una felicidad ajena.